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Madre de Prefecto formoseño duda de las circunstancias en las que termina perdiendo la vida su hijo

“Nos dijeron que estaba prestando servicio, que estaba entregando su arma cuando al armero se le escapa un tiro que impacta en la zona del abdomen de Federico. Mi hijo falleció tres días después. A tres meses nadie nos dice qué pasó realmente”, sostiene Eleuteria Velázquez.

Madre de Prefecto formoseño duda de las circunstancias en las que termina perdiendo la vida su hijo

Gabriel Federico, de 29 años, murió en circunstancias dudosas en Buenos Aires

Gabriel Federico, de 29 años, murió en circunstancias dudosas en Buenos Aires

Gabriel Torres era formoseño, Cabo Segundo de la Prefectura Naval Argentina. Falleció el pasado 8 de enero en circunstancias poco claras. La familia reclama que se esclarezca el caso, totalmente desamparados, abandonados a su suerte por la Institución que no les dio hasta hoy una respuesta.

 

Eleuteria Velázquez es una madre que no solo pide justicia, además espera que se logre echar un poco de luz en la trágica muerte de su joven hijo. En este sentido es que dialogó con Radio La Voz, declarando las circunstancias en las que a ellos le relatan, sucedieron los hechos.

 

 

"Mi hijo prestaba servicios en la Prefectura hacía siete años. Era Cabo Segundo. El día 7 de enero yo hablé con él por última vez a las 10 de la mañana. Me dijo que tenía una consigna y que entraba a las 14 horas. El día 8 a las 7:30 a él le dispara un camarada de la misma institución. Mi hijo recibe un impacto de bala”.


Así relata a nuestro medio los primeros instantes de esa trágica jornada esta madre formoseña.


A las 11:30 de ese día 8 reciben un llamado de la concubina de Torres informándoles de la situación, y notificándoles de que en ese momento se estaba llevando a cabo la segunda intervención quirúrgica, con el fin de salvarle la vida al joven, solicitándoles a los padres del mismo que viajaran de urgencia.


 

"Horas más tarde, siendo las 13:30 aproximadamente, el llamado lo realiza a través del celular de mi nuera el entonces jefe de mi hijo, y él nos notifica del caso. Lo que nos dice es que mi hijo prestando servicio, entregando su arma, al armero se le escapa un tiro y le pega en el abdomen. Y nos solicita que bajemos de urgencia hasta el Hospital Naval de la Prefectura por la gravedad del estado de Federico. Con esa versión viajamos. Mi nuera tampoco sabía mucho, ya que ella se encontraba en Corrientes y llegó a Buenos Aires ese 8, así que ella tampoco sabía qué pasó”.


El día 9 de enero los padres de la hoy víctima fatal, ingresan al Hospital Naval y son recibidos por un nuevo jefe a cargo, el Sub Prefecto Giménez, ya que el anterior superior había sido trasladado.

 

"El miércoles por la mañana ingresa mi marido a ver a mi hijo, y allí le dicen que empezaban a disminuir la medicación para que él pueda volver a retomar el conocimiento. De la gran operación del domingo, que fue enorme y grave, ese martes ya el empezaba a mejorar. Nos piden fajas y pañales. El miércoles a la tarde, el 11 de enero, nos llaman a los familiares y nos informan que había fallecido. Entramos a verlo y lo encontramos con el cuerpo retorcido como si alguien le hubiera tapado la boca, parecía como si le hubiese faltado el aire”, afirma Velázquez.

 

Los siguientes días las dudas empezaron a crecer, el dolor y el impacto de la muerte dieron paso a días donde se fueron tomando noción de ciertos detalles, momentos y situaciones que habían pasado desapercibidos, pero que finalmente terminan sembrando dudas en torno a la muerte.

 

Eleuteria afirma que su hijo contó con custodia permanente, durante el tiempo de su estadía en el Hospital y que en todo momento se les consultaba si el mismo había reaccionado y hablado con alguien.

 

"Ya en la noche de ese 11 nos dicen que el cuerpo no se nos iba a entregar porque iba a la morgue judicial para practicarle pericias. Volvimos al Circulo de la Prefectura a esperar. El 12 nos llaman y nos dicen que podemos retirar el cuerpo a las 17 horas esa misma tarde. Me llamó la atención que las pericias se habían hecho tan rápido. Pero bueno. Yo solo quería a mi hijo para traerlo a Formosa”.

 

 

"Mi marido y mi nuera hicieron todos los tramites. Pedimos para traerlo en avión, por el calor que hacía en pleno enero. Me dijeron que no. Que como era una muerte dudosa no se lo podía enviar en avión, solamente le daban una ambulancia para el traslado”.


Eleuteria confirma a nuestro medio que hasta hoy nadie de la Institución en la que prestaba servicio su hijo se ha acercado o comunicado para relatar o notificarles las circunstancias en las que se dio la muerte de su hijo.

 

Sí le han dicho que otra fuerza debe encargarse de la investigación por estar involucrado otro personal.

 

"Pasaron tres meses y nada. Hasta hoy no tenemos noticias. Mi hijo se fue para progresar, para tener un porvenir, lamentablemente no pudo cumplir con sus sueños. Hay muchos rumores y comentarios que escuchamos. Hay algo turbio, era todo muy loco, nos dijeron que los superiores estaban tapando algo”.


Hoy ella cuenta con un asesor letrado, que con gran sacrificio han logrado conseguir, pues es una familia muy humilde.

 

El fin último es hacer público el caso con el fin de que se les brinde una respuesta. Y que aclaren las circunstancias en las que ocurrió la tragedia, quien o quienes han sido los responsables.

 

Nadie le devolverá la vida a Federico, pero él podrá al fin descansar en paz.


 

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