Domingo 15 de Julio, 20:01 hs
VIOLENCIA DE GENERO: FALLOS EN LA JUSTICIA FORMOSEÑA SON DURAMENTE CUESTIONADOS

Silvia Cartaman: “La justicia de Formosa no puede seguir dejando libre a los violentos, es un mensaje grave para las víctimas y para los agresores”

Silvia Cartaman es una sobreviviente a los golpes de un sujeto violento, pero también es una mujer que sobrevive a la injusticia formoseña.

Un fallo emitido hace pocos días dejó libre al victimario, y en pocas palabras, la hizo responsable de las consecuencias.

 

Este es uno de los pocos casos de violencia de género que tuvo repercusión y cobertura de los medios, porque Silvia no bajó los brazos. Y en diálogo con Radio La Voz deja en claro que seguirá adelante, hasta lograr una condena efectiva para el sujeto que hace tres años la dejaba con secuelas físicas y más aun psicológicas, de por vida.

 

Hoy Silvia está viva, pero más presa que nunca.

 

“A través de mi caso y el de Yohana Díaz se está conociendo como está funcionando la justicia formoseña. Yo no podía permitir que este hombre quedara en libertad tan tranquilamente, que la justicia lo deje en libertad después de tres años , después de que se presentó cuando quiso, donde quiso. Me tomó por sorpresa, es cierto, pero no podía dejarlo así después de lo que me hizo. A raíz de esto, muchos funcionarios se  hicieron eco y salieron a hablar”.

 

“Hay muchos casos similares que evidentemente,  como dijo el Presidente del STJ, la justicia no  está teniendo en cuenta  desde la perspectiva de violencia de género. No se están resolviendo de esa manera”.

 

A pesar de su voz entrecortada, se la nota fuerte, convencida de su verdad, esa misma que el Juez de Cámara Ricardo Fabián Rojas no tuvo en cuenta.

 

Eugenio Yaca Mussano permaneció prófugo durante tres años por agredir salvajemente a Silvia y dejarla casi al borde de la muerte. A pesar de ser buscado por Interpol, jamás se tuvieron noticias.  Hasta que decidió entregarse.

 

 Pesaba sobre él una causa caratulada como intento de homicidio agravado por el vínculo.

 

Desde el momento que supo de ese movimiento de Mussano y su  defensa, Silvia empezó a soñar con días tranquilos, sin temores. Pero eso lejos estaba de hacerse realidad. Solo unos días después recuperaba su libertad, esta vez con el aval de la justica. Por eso Silvia se dirige al Juez de la causa.

 

“No lo siento que exponer mi caso sea una carga. Si puedo aportar algo, bienvenido sea. Porque algo tiene que cambiar. Y creo firmemente que el cambio se tiene que dar. No quiero dejar pasar la oportunidad de decirle a Ricardo Fabián Rojas, Juez de Cámara, que mi instinto por sobrevivir fue tan fuerte que aquella noche salí por los techos,  así como estaba, sin saber donde estaba,  estaba llena de golpes, perdida.  Salí caminando como pude y me tiré al patio de un local comercial. Me fracturé el platillo tibial al saltar; porque no había otra salida”.

 

“Era mi vida, tenía que preservarla. Este Juez no lo entendió así. Me hizo responsable  en el fallo de haber salido por los techos, de haber corrido esos riesgos y ser yo la responsable de haberme fracturado el hueso, dice  que Mussano no tenía nada que ver. Le cree más a el que a mí, a este sujeto que, recordemos, estuvo ausente tres años.  Es como que la justicia lo premio, ese sería el mensaje”.

 

La mujer entiende que existe un mensaje muy grave a través de este fallo, no solo para ella sino además para otras mujeres víctimas de violencia y para los mismos agresores. 

 

“Las publicidades dicen que llames, que denuncies, con lo que implica denunciar, que de por sí ya da mucho miedo y de los gastos que demanda llevar adelante todo un proceso, el estrés para uno y para la familia. Cuál es el mensaje si después de todo quedan en libertad y no hay sanción”.

 

Durante todo este tiempo la victima sintió los embates psicológicos, esas secuelas que nadie parece tener en cuenta, porque quizás a simple vista, las heridas físicas desaparecieron, pero las otras, las que no se ven, quedaron en ella.

 

Los problemas para conciliar el sueño por las noches, el dormir vestida, el poner llave y cerrojos a la puerta de la habitación, dormir con miedo, un miedo que se volvió generalizado. Que cambió no solo su vida, sino también la de su entorno, a punto tal que un familiar tuvo que mudarse a vivir con ella para aplacar esos temores.

 

Hoy, a pesar de todo, Silvia sigue adelante. Su abogado apelará este fallo. Y logró más, porque hoy funcionarios del mismo Gobierno cuestionan la decisión de la justicia.

 

Hay un camino largo por recorrer, pero a Silvia le basta con que la sociedad no la deje sola. Con que deje de ser un tema de puertas para adentro, un tema de pareja en el que pocos quieren tomar partido. La violencia de género existe, y mujeres como ella necesitan que se las contenga, se las escuche, pero por sobre todo, que los violentos no sigan quedando en libertad.

 

“La idea es demostrar el hecho y la gravedad del mismo, ya que en la justicia se lo tomaron muy livianamente. Para mí su mensaje en el fallo es que fueron unos golpes nada más, y ya está, no fue para tanto. Pero acá se cometió un delito, por lo tanto tiene que ser castigado, merece un castigo, como va a andar suelto, como si nada. Con su declaración fue suficiente para que lo dejen libre, mientras que mi declaración, con pruebas que se han presentado no sirvió de nada. Me parece todo muy raro”.

 

“Espero que se sigan estos casos, para que se resuelvan, para que no queden en el olvido, en la impunidad. Algo tiene que cambar en la justicia. La justicia no  puede seguir  dejando libre a los violentos”, finalizó.

 

 

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