Jueves 30 de Marzo, 21:39 hs
UN PROBLEMA DE TODOS LOS DÍAS

Celulares: Las baterías no duran más pero ahora cargan rápido

Es la solución que encontró la industria tecno a su punto más débil. En 5 minutos ya alcanzan el 30%.

Una de las paradojas de la telefonía moderna es que, a medida que los chips se miniaturizan y los diseños se compactan, el consumo de energía aumenta proporcionalmente a la potencia del procesador. Durante años se buscó una batería que pudiera sostener un óptimo desempeño, ocupando un mínimo espacio. Pero como los fabricantes no pudieron resolver este acertijo, encontraron en la carga rápida una solución duradera. Esta tecnología basada en el poder de un cargador que al ser combinada con unos algoritmos, consiguen recuperar hasta el 30% de la carga en poco más de 5 minutos. En la vida cotidiana, este problema es también causal de conflicto de pareja.


El proceso se basa en el empleo de "cargadores inteligentes", que siguen las instrucciones de un algoritmo ejecutado por el procesador del teléfono. Una vez sincronizados los dos elementos, se determina en cada ocasión, la potencia de carga que el dispositivo necesita para obtener los mejores resultados en el menor tiempo posible.


 El secreto de este método veloz está en que cargadores y smartphones tradicionales utilizan un voltaje de 5V y una intensidad de entre 1 y 2 amperios. Mientras que los de carga rápida emplean un voltaje dinámico que trabaja con valores de entre 5 y 12 voltios e intensidades que oscilan entre 1 y 3 amperios.


Para preservar la salud de las celdas, los cargadores aplican la carga rápida, dependiendo de la temperatura que acumula, hasta completar el 75% de su capacidad. Una vez superado ese porcentaje, la aceleración se detiene y se completa el resto con un voltaje normal. Por esa razón, en algunos modelos se tarda lo mismo en alcanzar el 70% que finalizar el 30% restante.


La carga rápida es una de las características más buscadas en los nuevos teléfonos. De hecho, un estudio realizado el año pasado por la firma de investigación de mercado Sino-MR, encontró que esta tecnología influye en el 60% de los usuarios al comprar su próximo teléfono inteligente. "Me compré el iPhone 7 Plus para olvidarme del problema y si bien la duración de la batería es buena y la carga se hace rápido, no me dura para todo el día. O lo tengo que cargar dos veces o a la tarde, activo el modo ahorro de energía. El equipo anterior, lo tenía que cargar hasta tres veces por día. Realmente era un problema” explica Ayelén Giorgi.


El llamado Síndrome de Batería Baja (SBB) es causal de conflictos en la pareja. De acuerdo a un estudio de la firma LG, una de cada cuatro personas admiten haber discutido por no responder mensajes o llamadas por culpa de un celular con baja batería. Mientras que un tercio de los usuarios llegaron tarde a una cita por esperar que se terminara de carga el equipo.


Además, el 86% recarga la batería de su celular de 1 a 3 veces por día, mientras que 8 de 10 personas lo hace antes de salir, aun cuando esto no sea necesario. Y si de prevención se trata, al 71% no le gusta prestar su cargador por miedo a no tenerlo disponible cuando lo necesita y hay un 46% que siente verguenza de pedir el cargador aunque lo hace de todas maneras, porque no soporta la ansiedad de quedarse sin carga.


Lejos de un modelo único y garantizado, hay varios sistemas dando vueltas en el ámbito cibernético. Uno de los impulsores son los fabricantes de microprocesadores como el Quick Charge de Qualcomm que viene en los procesadores Snapdragon, el Pump Express de MediaTek, el Dash Charge de OnePlus. Hay también algunas marcas que introducen el suyo como el SuperCharge de Huawei, la carga rápida adaptativa de Samsung, la tecnología Turbo Charge de la familia Moto de Lenovo.


Uno de las sensaciones del MWC 2017 de Barcelona fue la demostración del Meizu Super mCharge capaz de cubrir una batería de 3.000 mAh en tan solo 20 minutos, sin generar mucho calor. La tecnología de este fabricante se sostiene en un cargador que proporciona 11V y 5A, lo que permite que en apenas 5 minutos tengamos un móvil con batería de 3.000 mAh al 34% de carga, llegando al 60% en 10 minutos.


Para evitar el tan temido sobrecalentamiento, provocado el complejo sistema químico que lleva en su interior, los técnicos de Meizu han implementado mecanismos con los que evitar que la batería suba de los 39℃ durante la carga, algo casi tan asombroso como la velocidad de la misma.


Uno de los pioneros en implementar la carga rápida fue Qualcomm, mediante su sistema Quick Charge. La primer versión de 2013, estuvo presente en el Samsung Galaxy S3, el Nokia Lumia 920 y el LG Optimus G. Actualmente, la cuarta versión acaba de ser presentada en el Sony Xperia XZ Premium. "Es 5 veces más rápido que una carga convencional y está diseñado para cargar un smartphone típico de 0 a 50% en unos 15 minutos. Estará listo por primera vez en los dispositivos que utilizan Snapdragon 835. La protección se implementa en múltiples niveles y a lo largo de todo el proceso de carga para ayudar a medir el voltaje, la corriente y la temperatura con precisión, al mismo tiempo que protege la batería, el sistema, los cables y los conectores” le contó a Clarín Helio Oyama, vocero de Qualcomm para Quick Charge.


La implementación del sistema de carga está sujeto al tipo de conexión USB-C, reversible y planteada para ser el puerto único habilitado, capaz de gestionar la carga y datos al máximo nivel de transferencia. Qualcomm asegura que una correcta implementación asegura una mayor vida para la batería y mayor seguridad para los procesos de carga.


El único que objetó los beneficios de la carga rápida fue Google, quien estableció una guía de uso para los fabricantes que quieran hacer uso de la última versión de Android conocida como Nougat. Con un tono amable "recomienda encarecidamente" que los fabricantes no ofrezcan soporte a tecnologías de carga propietarias que modifiquen el voltaje, superando los niveles estándar. Ya que esta modificación podría crear "problemas de interoperabilidad" con la carga USB estándar.


La idea no es limitar la carga rápida sino lograr un estándar para los dispositivos con USB Tipo C, afín de que los teléfonos puedan detectar cargadores tanto de 1,5 como de 3A, siendo estos últimos capaces de cargar los dispositivos de una forma relativamente rápida.

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