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Mirar al otro: Un desgarrador testimonio con el que no podrás evitar emocionarte

Este es el testimonio de vida y el pedido de un hombre, padre formoseño, que moviliza hasta el más frío de los corazones.
miércoles, 14 de octubre de 2020 · 13:38

Héctor Vidal es unas de las tantas personas invisibilizadas, discriminadas, miradas tantas veces hasta con desprecio. Es un hombre al que vulgarmente y en forma despectiva  se llama “ciruja”.

El, como otras 50 familias, viven de la recolección de cartón y todo material que puede ser reciclado y cuya venta le permite llevar unos pocos pesos para el sustento diario.

En la entrada al barrio El Porvenir, más precisamente en la intersección de la calle Cánepa y calle Ancha de nuestra ciudad. Héctor relata su día a día y pide entre lágrimas que los funcionarios y autoridades desvíen su vista hacia ese sector marginado.

“Pido que alguien me escuche y me tenga compasión. No podemos vivir de la basura, de juntar cartón o botellas descartables. No podemos vivir de comer comida para chancho. Donde están los Defensores del Pueblo, el Ministerio de la Comunidad. Tengo una hija, y no tengo ni un colchón. Necesito un terreno, no para mí, para ella” comienza diciendo, para luego dirigirse directamente a las autoridades.

“Ustedes le van a alegrar el corazón a mi hija. Ustedes  me van a dar esa alegría que yo quiero darle. Ustedes van a  estar orgullosos  señores”

Entre lágrimas Héctor pide disculpas por la emoción que lo embarga y le impide hasta pronunciar palabra, en un video realmente conmovedor en el que inclusive se puede observar como consume los restos de comida, esas que se tiran y acumulan en este predio convertido en “basurero”.

En la parte final de su testimonio, el hombre expresa que se considera el mismo un “chancho” puesto que su alimentación es la misma que muchas veces los dueños de estos animales buscan entre los residuos para darles de comer.

“Discúlpenme  pero me da bronca decir que no tenemos ayuda de nadie, nunca tuvimos nada.  Cuantos inocentes hay, cuantas criaturas que vienen a rebuscarse, se lastiman todo y nadie nos da nada. Somos unas cincuenta  familias que estamos acá  todas juntan, que a veces peleamos  por un pedazo de cartón,  que a veces discutimos, y ahí sí,  viene la autoridad provincial y no nos dan nada pero  nos piden que nos vayamos porque esta es propiedad privada. La  tierra no es de nadie. Yo no tengo tierra. Solo tengo a Dios”

“El único  dueño  de este mundo es Dios, les pido a (a los funcionarios)  que pongan un poco de corazón, aprieten  con   su uña el corazón, quiero que sientan un poco del dolor que yo siento como padre. A mis 40 años  yo soy padre y no tengo casa ni que darle a mi hija. Tengo  que vender cartón para comprarle para su pañal o darle el sustento.  Junto comida para chancho que yo como también porque yo soy un chancho”

Video: La Otra Página Noticias

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