CARLOS ARCUSIN, CREADOR DE MÚLTIPLES INVENTOS

“Ser inventor da mucha “chapa” en el mundo, pero no en argentina”

Un inventor argentino acaba de confirmar dos principios hidrodinámicos. Nos estamos refiriendo a Carlos Arcusin, que lleva cuarenta y cinco años inventando cosas maravillosas.
martes, 29 de septiembre de 2020 · 21:10

A finales de los 80, desarrolló la aguja autodescartable y la aguja hipodérmica de seguridad que, en 1992 le permitieron obtener tres medallas de oro en la Exposición Internacional de Inventos de Ginebra (Suiza). Así se convirtió en el primer argentino en obtener la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual  por el mejor invento de la exposición, lo que podría considerarse el premio Nobel a los inventos.

En su historial de inventos, se cuentan equipamientos gastronómicos para comida rápida sin humo y sin olor, que le permitieron conquistar el premio Nacional de Inventiva del Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual (INPI), varios desarrollos comestibles como el primer pochoclo sin grasa para microondas en el mundo, la elaboración del dulce de leche por fricción y barras de pochoclos sin grasas ni aditivos. En 2017, junto al decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la Universidad de Favaloro, Sebastián Graf, desarrollaron una férula para tratamiento de pacientes con diálisis, que se encuentra en etapa experimental.

En el Día del Inventor Argentino, instituido en homenaje a Ladislao Biro, creador de la birome, compartimos esta entrevista realizada a Carlos Arcusin durante la reciente emisión de EUREKA RADIO, programa de divulgación científica de Radio UNaF y Radio Nacional Formosa:

 

P: Para arrancar, ¿en qué consisten estos dos principios hidrodinámicos (Arcusin 1 y 2) y para qué sirven?

C.A: Esto deriva de una hipótesis mía de que un cuerpo de revolución que tiene la capacidad de girar sobre su propio eje, por el solo hecho de hacerlo disminuye la resistencia del avance. Esto significa que, si un cuerpo está sumergido, un porcentaje del mismo en agua, (se llama interface agua-aire) al girar a la velocidad de avance disminuye la resistencia de dicho avance.

P: ¿Cómo surgió la idea?

C.A: Esta hipótesis original surgió en 1985 cuando vi una boya flotando en el agua y me pareció que se adaptaba al movimiento y surgió así la idea de un tren acuático.

Cuando presenté la idea en la UTN de Buenos Aires al director de la carrera, me dijo que yo estaba planteando una hipótesis hidrodinámica que podía comprobarse en un canal de pruebas. Hicimos un plan de investigación, lo financié en aquel momento con dinero propio, por supuesto, y comprobamos el principio de que un cuerpo por el hecho de girar disminuye la resistencia al avance se cumplía, pero no sólo eso, sino que además la reducción a la resistencia era enorme, casi del 50%. Con los años y trabajando con nuevos métodos de investigación, descubrimos que no sólo había un primer principio sino también un segundo principio, que es cuando la interacción de varios cuerpos de revolución (varios cuerpos que pueden girar) el de proa no solamente no tiene resistencia sino que además tiene una fuerza de empuje, esto hace que en un tren de cilindros la disminución de la resistencia, con respecto a girar o no girar, es del 70% menos, o sea una resistencia enorme que disminuye por el hecho de girar a la misma velocidad de avance. Esto se llama “velocidad sincronizada”.

P: ¿Qué significa que lo haya certificado DNV-GL?

C.A: DNV es una certificadora a nivel mundial que tiene ciento cincuenta años y certifica todo lo que está en el agua, los barcos, los puertos, los porta petróleos, siempre certifica la efectividad de la embarcación, y constructivamente también. Esto hizo que DNV (que establece las normas de navegación y tiene un gran departamento de hidrodinámica y regula lo que es transporte naval) le dé una relevancia sumamente importante al certificar ambos principios y comprobarlos, como si la NASA te certificase la efectividad de un cohete inventado. DNV es como la NASA, pero a nivel naval.

P: ¿En qué fase se encuentra?

C.A: Estamos haciendo ensayos de llevar estos principios a la práctica, estamos probando distintos tipos de buques (tanto barcazas de río como buque de alta mar) no solamente en la proa, el ponerles cuerpos que se adapten al movimiento, sino también en la popa.

P: ¿El nuevo principio se presentará en octubre en el Canal del Prado, Madrid?

C.A: La aplicación de este principio lo íbamos a presentar en abril, después se postergó por la pandemia, pensamos que iba a ser en octubre, en el Pardo, que es un canal enorme que tiene España, uno de los más importantes del mundo, pero ya estamos en septiembre y todavía no se ha resuelto la pandemia, por lo cual estamos esperando que se pueda hacer reuniones y asistir, va a ser una gran convocatoria a la industria naval, básicamente de Europa, y también a otros continentes, donde presentaremos algunas muestras de su aplicación.

P: ¿Quién es su ídolo? Déjeme adivinar: ¿el Dr. Emmett Brown de “Volver al Futuro"?.

C.A: Con respecto a mi ídolo no es el de “Volver al Futuro”, sino Edison por su perseverancia y por haber probado más de mil filamentos hasta llegar al que realmente funcionó, me parece que es una demostración de que el método empírico, cuando uno tiene que resolver un problema, es muy efectivo y eso lleva tiempo y perseverancia.

P: En el diario “La Nación” del 7 de septiembre de este año usted dijo: “Lo único que no van a decir de mí es que no soy perseverante” ¿Esa es la norma para dedicarse a lo que usted hace?

C.A: Yo digo que no van a poder decir de mí que no soy perseverante, porque algo que empezamos en 1985 estamos llevándolo a la práctica en el 2020, por lo que son treinta y cinco años de trabajo para resolver un tema y poder concretarlo, y como estamos todavía en la fase de aplicación llevará seguramente cuarenta años, pero teniendo en cuenta que Gillette tardó veinte años en hacer la hojita, me parece que por la envergadura que tiene esto bien vale la pena los cuarenta años de trabajo.

P: ¿Con qué tecnologías contamos ahora que antes no tenía para desarrollar estos principios?

C.A: Contamos con una tecnología que se llama CFD (del inglés Computational Fluid Dynamics) que en castellano designa a una simulación fluido dinámica y se utiliza para simular el comportamiento de cualquier cuerpo en un fluido, ya sea gaseoso o en agua, en el aire y en el agua los cuerpos se comportan igual, pero tienen una densidad diferente, en el agua tiene una mayor densidad y velocidad. En este caso trabajamos en la interface, cuando es un cuerpo de navegación, porque una mitad está sumergida y la otra mitad está en el aire.

P: ¿Tiene una idea del impacto que va a tener su invento en la navegación?

C.A: El impacto en la navegación es enorme porque abre una nueva forma de desplazarse en el agua muy económica y efectiva, por lo que no te extrañes que en unos años veas barcos que sean cuerpos giratorios que se desplacen sobre el agua como una rueda sobre una ruta, lo cual hará más efectivo y económico el desplazamiento. El invento sería el de rodar en el agua, desde el año 1500 que los españoles probaron barcos con ruedas que eran siempre de propulsión como el barco del Misisipi, pero esto es la primera vez que se prueba y no hay antecedentes, por eso tengo los principios y las patentes, no hay antecedentes de rodar efectivamente en el agua, pero no es rodar a propulsión como el barco del Mississippi, donde las ruedas empujaban el agua y con esto traccionaban el barco; esto es muy distinto, pues produce un efecto físico que por el sólo hecho de girar, aparecen unas fuerzas horizontales y verticales en el sentido del avance, que hacen que se tenga mucho menos consumo de energía.

P: ¿Cómo le gusta que lo llamen: investigador, científico, físico o inventor y por qué?

C.A: En realidad yo surjo como inventor, lo que está un poco infravalorado en Argentina, pero en el mundo da mucha “chapa”, físico seguramente por haber descubierto los principios, porque se trata de descubrir un principio que está en la naturaleza y produce un efecto físico del cual el que lo descubre toma cuenta, por eso el principio lleva mi nombre.

P: A los genios por lo general lo ponemos en un altar por encima del resto y casi que le quitamos su dimensión humana. Díganos qué le gusta hacer cuando no inventa, cuéntenos un día normal en su vida, qué hace para relajarse, para desenchufarse…

C.A: No somos genios, somos totalmente humanos, nos gusta hacer lo mismo que hacen las demás personas, cuando no inventamos estamos con la familia, disfrutamos, ir al cine, al teatro, reírse con amigos, no hay demasiada diferencia, sí que nuca nos aburrimos porque siempre estamos pensando en algo, desarrollando, y a mí, por ejemplo, el manejar me causa mucho placer porque me puedo abstraer de todo lo que está pasando y mientras manejo puedo tener ideas que las voy desarrollando en su aplicación.

P: Ya que es físico, aprovecho esta última pregunta: ¿el potencial que cada uno tenemos es una fuerza o una energía que en algún momento ejerce una presión para manifestarse, o consiste en una introspección nuestra e indagación personal para sacarlo a la superficie?

C.A: Yo creo que el potencial lo tenemos todos, siempre y cuando hayamos tenido las necesidades básicas satisfechas: alimentación, salud, y lo demás, y a veces personas que no tuvieron una buena alimentación en la infancia tienen sus capacidades disminuidas, lo cual es muy injusto, pero de otro modo todos tenemos la fuerza y la energía para manifestar nuestras capacidades. Pero también está en la curiosidad, la voluntad que aparece, el deseo de superación, las ganas de hacer un mérito importante y contribuir a la sociedad, siempre hay fuerzas que te van dando aliento para poder seguir adelante.

P: ¿Desde la invención de la rueda, pasando por el barco a vapor y el avión, hasta nuestros días con la última misión a Marte a través del Rover Perseverance, ¿nacimos demasiado tarde para inventar algo nuevo?

C.A: No es cierto que está todo inventado, la verdad que no. Quizá una anécdota interesante es que el director de patentes de los EEUU, en1870 fue al Congreso, se presentó y dijo que quería plantear que se cierre la oficina de patentes porque estaba todo inventado. Él creía que estaba todo inventado y no se había inventado nada, el mundo que conocemos surge en el siglo XX, así que no, está todo por inventarse y creo que nos va a sorprender lo que viene para adelante.

P: ¿El inventor nace o se hace? ¿Tiene ideas todo el tiempo o tiene raptos de inspiración… o qué cosas lo motivan para hacer su trabajo?

C.A: El inventor nace y se hace. Donde los demás ven un problema nosotros tratamos de ver una solución. Tengo una anécdota con un amigo mío brasilero que es empresario y desarrollábamos productos juntos, entonces cuando íbamos al supermercado él me decía: “¿cómo puede ser que vos veas lo que no hay y yo veo solamente lo que hay?” O sea, el que es inventor ve que todavía muchas cosas que no están y siempre se le ocurren ideas para desarrollarlas: donde hay un problema hay una solución.

P: Lo bueno de muchos inventos son aquellos que te hacen la vida más práctica… Yo tengo dos: el microondas y el control remoto… ¿Cuál es el suyo?

C.A: Mirá, desde el punto de vista de la inventiva yo creo que el mejor invento hasta estos tiempos es Internet, porque nos dio acceso a una cantidad de información que antes era muy difícil conseguir: el estado de la técnica, qué estaba hecho y qué no, y hoy con un click en quince minutos tenés una mirada de todo lo que podés tener hecho sobre un tema, entonces obviamente para mí, como inventor, me parece que Internet y Google son las herramientas que más ayudan a mi oficio, así como el tuyo por ahí son el microondas y el control remoto (risas) pero Google e Internet son para mí los más relevantes.

P: ¿En qué nuevo invento está trabajando y cuándo lo veremos?

C.A: En este momento estoy trabajando en el tema naval. Creo que hay muchas cosas para inventar y para patentar, recién tengo tres patentes sobre el tema y un montón de ideas para llevar a la práctica, así que estoy trabajando fuertemente en eso. Te vuelvo a decir, me parece que la mayor aplicación de los principios 1 y 2, es la aplicación en la generación de energía, que es un capítulo aparte sobre el que estoy trabajando arduamente. Considero que es muy interesante porque me parece que la aplicación de estos principios abre un camino enorme hacía la generación de energía limpia y creo que va a ser la mayor derivación, además de la naval.

Entrevista: Sergio Guzmán

 

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