Martes 16 de Octubre, 11:37 hs
VATICANO

La Iglesia y su reflexión sobre el sexo prematrimonial

Los temas se debaten en el marco del Sínodo de los Obispos con los jóvenes

 La cuestión del sexo antes del matrimonio, que la Iglesia prohíbe oficialmente, se asomó a los debates del Sínodo de los Obispos con los jóvenes en curso desde hace dos días en el Vaticano.

 

Al hablar sobre las intervenciones de ayer por la tarde y esta mañana, el Prefecto vaticano para la Comunicación, monseñor Paolo Ruffini, jefe de la Comisión Sinodal para la Información, explicó que "el tema del sexo y de la castidad prematrimonial, de la abstinencia antes del casamiento" fue tratado por uno de los padres sinodales.

 

El religioso expositor destacó cómo la posición de la Iglesia sobre este aspecto considera "dos riesgos: por una parte se arriesga que se casen parejas antes de tiempo de una adecuada maduración de su voluntad; por otra, se puede provocar un alejamiento del sacramento del que no busca vivir la vida de pareja sin relaciones sexuales".

 

"Es un tema sobre el cual reflexionar", dijo el expositor que puso la cuestión para consideración del Sínodo y del Papa. Pero ante la pregunta específica sobre si se podría esperar un replanteamiento sobre la norma que prohíbe las relaciones prematrimoniales o si en el Sínodo hubo posturas que pidieron la revocación de esta norma, Ruffini llamó a la prudencia.

 

"Un padre sinodal quiso explicar que 'esto es algo que tenemos enfrente', un tema para tener presente. Dijo que respecto a esta prohibición, hay jóvenes 'a los que perdemos por un tiempo', algunos retornan, pero otros 'los perdemos para siempre'. Un aspecto presentado ante el Sínodo como un problema", dijo Ruffini.

 

En las últimas dos sesiones generales, que reflexionan sobre la primera parte del "Instrumentum Laboris" y sobre "escuchar", se habló también de la migración global y de los muchos flujos que la caracterizan, de Oriente a Occidente.

 

Se debatió "el por qué tantos jóvenes con títulos no pueden vivir en su país de origen su vocación original, no pueden tener una familia y otras dificultades que, por un lado, empobrecen a sus países de origen y, por el otro, impiden una existencia serena y feliz".

 

Se dijo, refirió Ruffini, que "la Iglesia debe estar cercana también a los jóvenes de segunda generación, así como de los recién llegados" entre los migrantes. Las nuevas generaciones en conjunto son vistas como más orientadas a "una voluntad de acogida de los refugiados, aún cuando después se encuentren frente a un problema que es más grande que ellos", consideraron en los debates.

 

En el Sínodo, a la luz de su rol de "profecía", de su mirada al futuro y su acercamiento a las novedades, surgió la propuesta de crear un Pontificio Consejo para los Jóvenes dependiente del Vaticano. Hoy tomó la palabra, entre otros, el arzobispo de Sidney, moseñor Anthony Colin Fisher, que fue el organizador de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en esa ciudad australiana hace exactamente diez años, quien expresó el "mea culpa" de la Iglesia de su país por "la plaga de la pedofilia".

 

"La JMJ fue un momento de gran alegría, que luego chocó con la crisis de los abusos vivida por nuestra Iglesia, de la cual justamente los jóvenes son las víctimas. Nos avergonzamos de lo que pasó en nuestra historia. La pedofilia no existe solo en el clero, sino que los líderes de nuestra Iglesia han reaccionado tan mal, de la peor manera", expresó Fisher. "Estamos decididos a ser mejores. Espero que otros países puedan aprender de nuestra experiencia y nuestro camino de purificación. Hubo tantos jóvenes heridos: deben escucharnos decir cuánto nos disgusta y cuánto nos averguenza lo que sucedió. La Iglesia debe ser vista como el lugar más seguro del mundo", concluyó el obispo australiano.

 

 

elintransigente

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