Domingo 20 de Enero, 15:53 hs
OPINIÓN DEL LECTOR: POR JOSE YORG

Enfoques cooperativos; Hoy: Formación y Transformación del “Sujeto Agrario”

LOS CONCEPTOS VERTIDOS EN LA SECCIÓN OPINIÓN SON EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL OPINANTE QUE ESCRIBE EN ESTA COLUMNA.

Por José Yorg, el cooperario.

 

 “La libertad es un cuento si no se lucha por ella no solo por las estrellas tiene luz el firmamento”. José Larralde.

 

“Comprendí totalmente los versos cantados de José Larralde cuando fui trabajador en la esquila de ovejas en el sur, en la estancia inglesa”. José Yorg.

Quién sabe qué lo motivó a mi amigo de las redes sociales-que en verdad, para mi enojo casi no dialogamos-me obsequió su libro, entiendo aun no impreso, en espera, se titula “Formación y Transformación del “Sujeto Agrario”, un gesto magnifico. No me detuve, me lancé a leerlo, más que eso, a devorarlo, a auscultarlo, a desentrañar sus argumentos.

Para aminorar mi entusiasmo desbordante decidí decirle “Amigo Diez...le advierto estoy devorando su libro y se incendia mi mente, resurgen en mi anécdotas vividas en carne propia en el sur...Esto, a prima facie es...”El grito de la tierra pampeana, pero también de toda la argentina”, karajo!!!!

Es el grito de la tierra que habla a través de su pluma Antonio, ya no le pertenecen esas líneas, olvídese de ellas, pertenecen al clamor y a una interpelación que sacude el espíritu campesino que vive aún en nosotros. Libro que recomiendo leer.

Nos dice el prologuista  Hugo E. Ratier, antropólogo: “Hay muchas formas de estudiar la realidad agraria y desde distintos ángulos. En especial cuando se trata de una región tan central como la pampeana, fundamental para explicar la génesis del país al punto de considerársela el paradigma para entender al resto de nuestro mundo rural”.

 “Lo original de este aporte es que desde la Vasalli 3-16, emblema de su profesión, un contratista de maquinaria nos enseña cosas del campo que desde otro ángulo serían invisibles. La lectura de este texto es esclarecedora  no solo para los “bichos urbanos” sino también para los rurales. Antonio Diez  vuelca en él no solo su familiaridad con la región sino también su innegable postura militante iniciada en las juventudes cooperativas, continuada como adulto en instituciones del mismo sector, volcada repetidas veces en la  docencia en distintos niveles, incluyendo la política”.

Consideramos, entonces, este libro  un  gran aporte para comprender el hoy desde el ayer, incluyendo los daños sociales que han infligido a una forma de producción social sana y cooperativa, nos permite adentrarnos en el mundo real del denominado “campo” al que Antonio no ahorrará vocablos para evidenciarlo en su real magnitud, como cuando narra: “cuando aparece en escena el Gral. Julio A. Roca, para hacer el trabajo sucio, o al menos una parte, hacia el sur y la Cordillera de los Andes. No nos olvidemos que las tejedurías inglesas necesitaban de la lana que produciría nuestra Patagonia. Que no solo de trigo y carne se componía la cosa.”

Nos introduce desde los comienzos históricos entonces hasta nuestros días, exponiendo las cosas como son. Introduce un concepto nuevo: “Las Dos Campañas al Desierto”, y más vale que des-aprendamos aquello de una sola Campaña al Desierto.

“La primera es la que toda la historia registra, la del Gral. Julio A. Roca, determinada por la llamada Revolución Industrial, que al despoblar los campos de Europa (y principalmente de Inglaterra) los dejaba sin producción de alimentos, ya que el agricultor se transformaba en obrero de la industria”, nos alecciona Antonio.

Nos habla desde el saber por prácticapor haber sido parte y arte: “Los contratistas rurales están unidos al desarrollo de la agricultura en la Argentina. Desde el mismo principio de la colonización, la trilla o la desgranada del maíz se hizo por contratistas (llamados entonces “trilladores”). Los equipos se componían de trilladoras estáticas que iban de chacra en chacra. Tenían una gran ocupación de mano de obra.”

Ahora sí, la “segunda Campaña al Desierto, pero al revés”,   “la segunda conquista del desierto, vino de la mano del bisnieto del autor intelectual de la Primera. De nombre como su bisabuelo José Alfredo Martínez de Hoz, ahora representante de la Oligarquía  Financiera, tuvo tanta incidencia como su antepasado. No había un Roca a  mano, pero para eso nunca falta un voluntario, y para eso estaba Videla…O sea que si la primera fue para desplazar a los originarios y reemplazarlos por inmigrantes, la segunda (aún en curso) fue para desplazar a los  chacareros. Un nuevo “Sujeto Agrario” despuntaba en el horizonte, aunque  los futuros perjudicados no lo vieran”.

Antonio nos lleva a entender ese mundo de la producción con exacta precisión y con detalles, difícil encontrar en textos similares, desenmascara a los hipócritas, a quienes llama  los “agrodiputados”, los “talibanes rurales”. Vincula el exterior a la Argentina y desentraña sus hilos, muchas veces invisibles y se pregunta: ¿Y qué tiene que ver esto con los chacareros de la Pampa Húmeda?, mucho; porque son las cosas que pasan más allá de la tranquera pero que tienen efecto tranqueras adentro”.

No olvida al cooperativismo rural, porque él formó parte de la juventud cooperativista, rescata y resalta-justicieramente-la figura de Don Juan Costa: Primer Presidente de la Asociación de Cooperativas Argentinas-ACA-

Estamos atados al espacio de un artículo, ello, seguramente nos privó de señalar las grandes e importantes apreciaciones y puntualizaciones sobre la vida rural y el sujeto rural que ha sufrido ya una modificación porque el capitalismo financiero y las políticas oficiales afines argentinas han impactado ferozmente. No importa todo eso porque ahora comprendemos mucho más ese mundo y estamos, entonces, con la fuerza que da el conocimiento para ensayar nuevas arremetidas cooperativas de reivindicación social.

Creemos, sin embargo, que pese a lo descarnado de su exposición, puesto que presenta la realidad de ayer y de hoy de manera cruda, sin floreos ni ambages, el lector/ara no encontrará un libro desapasionado, distante, neutro, no, de ninguna manera, encontrará la razón del porqué de las cosas del campo, tal  como son. Les aseguro que en todo momento uno siente que Don Antonio Diez habla con el corazón, sencillamente, gracias amigo.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

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