Miércoles 23 de Enero, 03:07 hs
OPINIÓN DEL LECTOR: POR JOSE YORG Y ANA MARÍA RAMIREZ ZARZA

Aporte a la memoria educativa histórica formoseña: El ProDeCoop-Escolar y el ProHuerta

LOS CONCEPTOS VERTIDOS EN LA SECCIÓN OPINIÓN SON EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL OPINANTE QUE ESCRIBE EN ESTA COLUMNA.

Extracto de la Ponencia “La Construcción Identitaria en el campo de la Educación cooperativa escolar de la Provincia de Formosa.

 Por José Yorg  y Ana María Ramírez Zarza.

 ¿Cooperativismo? ¡Dónde mejor que en las escuelas!  Prof. Ramón Giménez.

Creemos que en el proceso de la preservación y desarrollo de la cultura formoseña es vital  la  importancia de elaborar  narraciones históricas como las que venimos  aportando desde el  rescate de las potencialidades educativas del patrimonio constituido por  las diversas experiencias educacionales cooperativas escolares, puesto que ayudan a la construcción de la identidad hasta formar una conciencia propia y colectiva que caracteriza  a un pueblo

 

Para analizar cómo se fue construyendo la categoría identitaria en el campo de la educación cooperativa escolar en la Provincia de Formosa (Argentina), recurrimos primariamente a  María Isabel Toledo Jofré y su trabajo denominado “Sobre la construcción identitaria” para poder, a partir de apropiaciones claras de conceptualizaciones, introducirnos ulteriormente, en el proceso de la construcción colectiva de la identidad educativa cooperativa escolar:

 

“La identidad corresponde al resultado del proceso de apropiación simbólica del conjunto de experiencias que el sujeto encuentra durante su trayectoria vital. Este proceso es vivenciado por el sujeto en tanto actor singular de una situación social determinada”.

 

“La identidad es una construcción de la cual el sujeto extrae permanencia y singularidad”.

 

“La permanencia refiere a lo que él es, siendo siempre un ‘ser idéntico a sí mismo’ y la singularidad le asegura ser único y no confundirse con otro. Entonces, la identidad está en el corazón de la individualidad”.

Experiencia en la Escuela 426 “Maestro Rural”.

 

Iniciamos las prácticas cooperativas escolares  en la Escuela N° 426 “Maestro Rural” el 6 de agosto del año 1996, dando efectivo cumplimiento a la Resolución Ministerial N° 491 y las Comunicaciones N° 28 y 29 /96 de la Secretaria Técnica EGB del Ministerio de Cultura y Educación- cuyo titular fue el Prof.  Carlos Giménez- instrumento por la cual se nos afectaba al “Plan Piloto de Cooperativas Escolares”, asumiendo formalmente nuestras funciones de ejecutores del Programa de Educación y Desarrollo Cooperativo Escolar- ProDeCoop-Escolar.

 

Este hecho histórico en Formosa tiene como autoridades pedagógicas a los miembros de la Comisión Ejecutora de Cooperativismo y Mutualismo Escolar-órgano de dirección del ProDeCoop-Escolar- como Coordinador Provincial al Prof. José Yorg, como responsable del Área Pedagógica la Prof. Ana María Ramírez Zarza y al Prof. Juan Velázquez, como responsable del Área Administrativa y a la Directora de la Escuela N° 426 Prof. Margarita Ferreira.

 

Dicho programa educativo- cooperativo, constituido sobre el pensamiento de quien rememora estos hechos, presentado y aceptado  en esta instancia, abarcó la órbita de la Educación primaria, posteriormente se extendió al Nivel inicial y al Media polimodal, tal como reza la Resolución Ministerial N° 511/96.

 

La Escuela N° 426, es de modalidad común, de complejidad 2, sito en el barrio Sagrado Corazón de María de la ciudad de Formosa, geográficamente se caracteriza por ser una zona semi rural.

 

Con el  pensamiento  “me pasa”, “me afecta”, “me forma y me transforma” de  Jorge LARROSA (2006) se refleja el impacto que tuvo el Programa Educativo Cooperativo, en todos sus actores educativos, principalmente en los padres, madres, niños y niñas de la escuela, a sus trabajadores, a los docentes.

 

La experiencia implicó acuerdos graduales con los docentes, quienes en principio se mostraron reticentes, pero en la medida en que los educandos evidenciaron entusiasmo y compromiso con la tarea eje, el huerto escolar,  los maestros/as se fueron sumando con sus aportes valiosos. A la actividad productiva del huerto escolar se le agregó la cría de pollitos lo que impactó fuertemente en la comunidad quienes se expresaron complacientes ante las autoridades educativas.

 

El proyecto tuvo una alianza estratégica inesperada, pero de significativa importancia, con el Pro-Huerta del INTA, institución señera en el  ámbito rural y que en esta oportunidad destacaron sus dos agentes, Víctor Benítez y Cecilio Duré, por su enorme calidez humana y profesional. Así, de este modo, dos concepciones educativas-productivas se fusionaron en una actividad ejemplar.

 

Esa alianza promovió que docentes cooperativos, Directora, la referente de la cooperativa escolar y  agentes del Pro-Huerta participáramos oficialmente del VIII Jornadas nacionales de cooperativismo escolar; II Reunión de las Sub-zonas de Argentina de L´AICS y del Mercosur en la localidad de Virasoro, Provincia de Corrientes, Argentina, los días 3,4 y 5 de julio de 1997.

 

Nosotros consideramos fecundas la teoría y la práctica de la cooperación vivenciadas por los escolares porque generaron una gramática escolar de conductas fraternas, conciencia comunitaria,  y auto-responsables en sus relaciones, forjando la cultura del trabajo en equipos, actitudes y aptitudes de una cultura pedagógica inclusiva con sus pares al apoyarse mutuamente en el Proceso de Enseñanza- Aprendizaje.

 

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

 

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