Sábado 23 de Febrero, 01:52 hs
OPINIÓN DEL LECTOR: POR RONALD SANABRIA

Trasnochados y gurúes, la nueva estirpe política de la argentina

En un año sumamente complejo política y socialmente para la argentina, se comienzan a barajar las cartas con las caras de los futuros próximos candidatos a gobernar el país por los próximos cuatro años, lista en la que también se encuentra el actual presidente Mauricio Macri.

La famosa grieta se comienza a ensanchar desde el sector dirigencial y político, donde las aspiraciones personales comienzan a tomar un color rojo sangre. Precandidatos que ofrecen el oro y el moro, discursos en donde abundan las propuestas de un cambio verdadero, donde además  vale pegarle al kirchnerismo para no volver al pasado, vale pegarle a Macri cuando apoyaste todas las reformas y votaste todas las leyes que atentaban contra los derechos del conjunto de la sociedad, en esta maratónica carrera presidencial todo vale.

Los presidenciables ofrecen mucho, y al mismo tiempo no dicen nada. No cuentan qué tipo de medidas son las mejores para todos, ni siquiera nos dicen en función de qué ni de quiénes estará la política. Concretamente hay duelo de egos, donde priman las ganas de estar en una boleta y donde, lamentablemente, brillan por su ausencia los proyectos políticos.

La situación es grave, y el peronismo federal es quien aparece como una fiera al acecho, aprovechando a un desgastado Mauricio Macri al que le quedó grande el sillón de Rivadavia y que no pudo solucionar los problemas de fondo, alegando siempre a problemas externos o a la tan famosa pesada herencia. Este frente de acumulación lo conforman Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, que podrían enfrentarse en una posible interna para saber quien representará a los nueve gobernadores que también conforman este frente peronista, pero de corte liberal.

El candidato de Miguel Ángel Pichetto y de la CGT es Roberto Lavagna, el ex Ministro de Economía de Néstor Kirchner coquetea con la posibilidad de ser un candidato que llegará a resolver el desbarajuste realizado por Macri en los últimos años. La CGT pregona la unidad del peronismo, pero rechaza sin matices una eventual reconciliación con el kirchnerismo, inmolando su propia teoría de unidad. En esta jugada electoral la central de los trabajadores se encuentra dividida, ya que el Frente Sindical para el Modelo Nacional le ha hecho guiños a Cristina Kirchner, que se reconcilió con el clan Moyano y suma adeptos de peso a una posible candidatura, como lo son el sector de los camioneros, los mecánicos de SMATA y los bancarios.

Por su parte, Cristina Kirchner es el enemigo silencioso del gobierno de turno que, a través de la judicialización de la política, la polarización y el intento de desdoblar las elecciones en el país, tratan de perjudicarla. Ya las encuestadoras alertan sobre la escalada en las encuestas de la ex presidenta, más aun en la provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo y el peronismo bonaerense entendieron y asimilaron que con este escenario incierto la unidad es el camino para la vuelta al poder, con una elección que muchos ya la dan por ganada, gracias a la catástrofe económica. Y con este panorama las dudas sobre su candidatura no durarán mucho, desde el entorno más cercano ya se habla de algunas supuestas fechas y lugares para el lanzamiento, que sería dentro de unos meses.

Mauricio Macri comenzó el año de vacaciones y recorriendo la Patagonia, en su viaje a Brasil recorrió las provincias inundadas, donde fue recibido con repudio, un brote de hantavirus lo encontró sin Ministerio de Salud, pero de todas formas plantó la bandera de la reelección, apuntando claramente al sector que todavía lo respalda y al electorado despolitizado y propulsor de odio contra la gestión anterior. Los números no lo ayudan, inflación alta, aumento de la pobreza y el desempleo, destrucción del aparato productivo, consecuencias de una política que desde un comienzo olía a fracaso, que se reflejó en los datos finales. Cambiemos está siendo dominada por la austeridad, con una crisis y fuertes debates internos con el radicalismo y con Lilita Carrió, a quien han frizado en los últimos meses, por algunos comentarios que desentonaron un poco. Gobierno de ajuste y endeudamiento es algo que cabe muy bien, más cuando los números cierran con la gente afuera, quitando derechos y conquistas, con la total finalidad de cumplir las metas acordadas con el FMI, que valer recordar le concedió el préstamo más grande de su historia como  entidad a nuestro país. Perlitas de gobierno encerrado en el laberinto de sus propias decisiones.

En este ajedrez político ser frío y calculador resulta una virtud, gana el que mueve mejor sus piezas. Los peones irán cayendo primero, usualmente sacrificados, pero cada movimiento se hará bajo una estrategia que persigue un claro objetivo final, llegar hasta el rey y hacer  jaque mate.

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