Domingo 20 de Enero, 16:23 hs
OPINIÓN DEL LECTOR: POR DR. WILLIAMS DARDO CARABALLO*

En Formosa (Arg.) hablar de cooperativismo es hablar de José Yorg

LOS CONCEPTOS VERTIDOS EN LA SECCIÓN OPINIÓN SON EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DEL OPINANTE QUE ESCRIBE EN ESTA COLUMNA.

El cooperativismo tiene una larga historia, en el mundo y en nuestro país como movimiento tendiente a ofrecer una alternativa al modo de producción del sistema capitalista. Nace de los principios de solidaridad y colaboración entre las personas que son parte de la historia de la humanidad.

Por eso, a las cooperativas, asociaciones y mutuales se las llama empresas de economía solidaria.

 

El Peronismo desde su origen tiene como eje de su doctrina el Valor de la Solidaridad y cada vez que el sistema capitalista, arrastrado por el neoliberalismo a la máxima expresión, colapsa renace el sentido de la solidaridad para atenuar las consecuencias que derivan de políticas de clara exclusión a los más vulnerables tal como se expresan distintos gobiernos de la región donde sin dudas hay un retroceso inhumano donde prevalece la cultura del descarte, de la maximización de las ganancias y de la concentración del capital cada día más insultante a la dignidad humana.

 

Quienes militamos desde jóvenes conocimos el desarrollo que tuvo el cooperativismo a principios de los años 70, como también la persecución que sufrieron aquellas personas con una gran sensibilidad después del golpe de estado cívico militar del 24 de marzo de 1976.

 

Con el retorno de la vigencia del Estado de Derecho apareció en escena y casi en soledad la prédica del profesor José Yorg como el militante del cooperativismo del tercer milenio en nuestra provincia.  

 

La fundación de TECNICOOP fue la resultante de una necesidad histórica devenida del vacío dirigencial de las cooperativas de la Provincia de Formosa. Esta experiencia inédita en el cooperativismo latinoamericano está demostrando que Yorg, al decir de Simón Bolívar, “Aró en el mar y edificó el viento”.

 

TECNICOOP y su merecido reconocimiento institucional permiten reflexionar que vale la pena la lucha fecunda para contribuir a la construcción de un cooperativismo del siglo XXI, a partir de su vuelta a su esencia transformadora y de tal manera pueda lograr la hazaña de sentar las bases de una nueva relación productiva mundial y que ella sea compatible con la vida, con la naturaleza, con la libertad.

 

Desde mi simple condición de militante del campo nacional y popular apoyo con energía el desarrollo de las ideas que enseña el profesor Yorg cuando nos dice que “ante el fracaso de los sistemas políticos y económicos que generan pobreza y exclusión existe otro camino que debemos transitar”, pero… ¡Es necesario ablandar nuestros duros corazones para entender en su real dimensión el sentido de la Solidaridad!

 

Por estas pocas líneas sinceras me valgo para abogar por el reconocimiento de  la labor docente y de dirigente del compañero Yorg.

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