OPINIÓN DEL LECTOR: POR JOSE YORG

Enfoques cooperativos; Hoy: Ante la emergencia, los Estados deben atender a los pueblos

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viernes, 27 de marzo de 2020 · 10:41

No al pago de la deuda externa. No más desvíos de Fondos públicos. No más privilegios políticos. Es hora de democracia participativa y cooperativa.

 

 

Por José Yorg, el cooperario.

 

 “Don Catalino Paredes fue en el pueblo un escalón más de los que tantos hombres como él fueron, para que los demás pudiéramos ver desde un poco más arriba lo que nos mantenía un poco más abajo” José Larralde.

 

“En cierto grado de miseria se apodera del alma una especie de indiferencia espectral y se ve a los seres como a ánimas en pena.”Victor Hugo,”Los miserables”.

Muchas opiniones se levantan afirmando que la crisis humanitaria generada por el coronavirus es de tal magnitud que requiere un cambio de organización socio-económico, es decir, dan por agotado el sistema capitalista por ineficaz, pues ante la emergencia, los Estados deben atender a los pueblos.

Esos juicios referidos a la bancarrota del capitalismo (que adherimos) no se sustentan en meros deseos subjetivos, alejados de la realidad circundante y concreta, se sustentan en hechos tan complejos como simples: La incapacidad creciente de garantizar la vida humana, el medio ambiente y las propias relaciones sociales.

La bancarrota capitalista se basa en que las democracias han derivado en grandes negociados que enriquecen a unos pocos y empobrecen a muchos, la justicia una parodia que castiga al inocente y desconoce los derechos sociales y cooperativos.

El coronavirus y el dengue, además del mal de Chagas, desnutrición y hambrunas, han desnudado absolutamente el único plan de los sectores dominantes, enriquecerse a como dé lugar y mantener en estado de somnolencia al pueblo.

Estos males endémicos y pandémicos son de absoluta responsabilidad de los Estados, de salud pública, ellos tienen los recursos aportados por los contribuyentes y se supone que los gobernantes poseen cualidades administrativas y políticas para desempeñar tales funciones y no dejar a su suerte al pueblo en la desesperanza de asumir privadamente la defensa de su salud atacada.

Revertir este estado deplorable de situación social requiere de un paso hacia una toma de conciencia política superior en términos humanos que conlleva tomar medidas políticas públicas inéditas y coherentes. Fuertes e inmediatas inversiones en hospitales y tecnologías de última generación, fuertes inversiones en el sistema de investigación científica, en educación, en proyectos productivos cooperativos, reformas y transformaciones estructurales económicas que impliquen nacionalización de empresas y recursos bajo un plan de desarrollo soberano. ¿Lo harán?

Nos dice Heinz Dieterich Steffan “La ética de la convivencia cívica y solidaria ha sido desplazada por la moral del más fuerte, que justifica la agonía de la mitad del género humano, en aras de su “incapacidad” para competir en el moderno circo romano que es el mercado mundial. Se repite el panem et circenses (pan y circo) de los emperadores romanos, pero sólo a medias, porque a diferencia del proletariado urbano romano, el de la sociedad global carece del pan que el imperio supo proporcionarle a aquellos que hace dos mil años calificaba como ciudadanos sin ingresos ni profesión”.

“En el capitalismo, el mercado es la continuación de la guerra por otros medios y la competencia sin misericordia es la laudatio a la destrucción del otro, porque se dirige hacia la aniquilación de sus medios económicos de reproducción. Está fundamentación de la sociedad capitalista sobre un principio eminentemente destructivo y antisolidario que amenaza permanentemente la misma existencia (el trabajo y la pequeña propiedad) de los ciudadanos, produce con férrea necesidad las relaciones sociales y el tipo de persona que describe Hobbes en su Leviatán”.

Contradictoriamente en tal perspectiva y situación global de bancarrota del capitalismo están los remedios políticos posibles y necesarios para preservar la vida humana, No al pago de la deuda externa. No más desvíos y corrupción de fondos públicos. No más privilegios políticos. Todo indica que es hora de construcción de la democracia participativa y cooperativa.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!           

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