OPINIÓN DEL LECTOR: POR ROQUE ARGUELLO

“Los paraguayos en Formosa, una rendija del pasado donde espiar”. Parte III

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lunes, 25 de mayo de 2020 · 09:34

Por Roque Arguello.

  “Sabed que las historias perduran y nos ayudan a aprender, a comprender y a crecer”. Élia Guardiola.

Adelantamos la próxima entrega, abordaremos la temática: La nefasta influencia cultural stronista en el formoseño (que algún político nos denominó en consecuencia como… formobichos). El perfil autoritario de algunos y el perfil sumiso, adormilado, manso, de muchos…

Continuando con nuestra narrativa histórica sobre nuestra raíz e influencia cultural guaranítica, de nuestras ascendencias, producto de la migración de exiliados políticos y/o económicos que llegaron a la tierra formoseña en busca de amparo a sus penurias, pero también a nuevas esperanzas. De tal modo, entonces, esta tercera parte -al igual que las dos anteriores- y las subsiguientes que entregaremos a modo de capítulos. Pretendemos elaborar un documento que sea lo más amplio posible y que abra esa rendija del pasado donde espiar y conocernos mejor, para ser mejores, humanamente hablando.

 

Nos sentimos alagados y agradecidos hacia aquellos lectores, quienes, de distintos lugares del mundo, nos acercan testimonios y bibliografías de distintos autores, procedencia, y miradas, vivencias propias o de transmisiones directas de sus antepasados u allegados que nos nutren.

 

La influencia religiosa y creencias.

 

La festividad religiosa era y aún lo son, verdaderos encuentros colectivos de la tradición cultural cristiana y de la paraguayidad.

 

Los días festivos de la Natividad de María o de las diversas vírgenes y de santos patronos de cada pueblo, se realizaban con gran entusiasmo dado que la preparación para tal acontecimiento se hacía gala de ornamentaciones llamativas construidas por toda la comunidad. Ejemplo de ello constituían y constituyen el día de la virgen de Ca’a cupé, el 8 de diciembre, San Juan, el 24 de junio, día en que se realiza el tatapyi ári jehasá, (caminar, pasar, sobre las brasas en llamas) San Miguel, el 29 de septiembre, San Roque el 16 de agosto y así, cada pueblo con descendencia paraguaya tiene su santo patrono de invocación…

 

En cuanto a las procesiones, como parte y arte de los actos religiosos, se realizaban en el día específico del santo o la virgen, pero también pudiera darse cuando algún fenómeno natural o sobre-natural se desataba sobre el territorio o paraje, como la sequía, ocasión más que suficiente para recurrir en solicitud de amparo al santo o virgen, respectivamente, en ruego a que la lluvia bendiga la tierra.

 

Mitos y leyendas 

La convivencia de lo pagano con la cristiandad se entrecruzan y generan mitos y leyendas, devenidos por algún acontecimiento de fuerte impacto, tales como la muerte inédita-repentina de algún vecino o un animal domesticado, se atribuía al mentado payé su origen de daño (creencia de que le hicieron una maldad,). Otro personaje es el karaí pyharé (señor de la noche) y otras tantas, como el pombero, y el luisón, (un perro gigantesco que aparecía en las noches de luna llena espléndida y los días viernes), ellos aseguraban que los veían, en cambio yo, nunca pude verlo, a pesar de mi búsqueda permanente en los tiempos campesinos de mi vida. El jasý jateré (personaje increíble que aparecía por la siesta para llevar  los niños) y otras tantas creencias míticas, que provenían de la cultura guaranítica primitiva.

Es indudable que estas construcciones subjetivas, a partir de sus creencias religiosas, míticas y de leyendas del ser paraguayo-formoseño, caló hondo en la observación y construcción de una conciencia ingenua de su realidad cotidiana y social, no científica, que hasta nuestros días perduran. Un aspecto que se evidencia en el carácter es la resignación a un destino de pobreza (peichantema jaikó vaerá ñandé mboriahui) (así nomás ya hemos de vivir los pobres, resignados) (hetaiteve la ára pora que la ára vai).

Causas y consecuencias del éxodo guaraní.

Con dos guerras en tan solo 63 años y una guerra civil, con una población devastada, el paraguayo, partirá al destierro, Formosa, territorio arrebatado a su patria por uno de sus tres atacantes, la Argentina, en la contienda contra el Paraguay de 1865-1870. Ese hecho nos ilustra que el migrante paraguayo tuvo que sufrir un escarnio adicional que nos demás migrantes no padecieron.

 

Un elemento a considerar, luego de las Campañas a conquistar territorios en el siglo XIX en Argentina, vendría la mala distribución de la Tierra, dado que se concentró en pocas manos, omitiendo a inmensos aspirantes a ello. Hacia finales del Siglo XIX, sólo por citar un ejemplo, en Formosa, hasta 1891, por aplicación de la Ley Avellaneda, se entregaron 936.730 hectáreas repartidas así: diez concesiones de 80.000 hectáreas cada uno; una de concesión de 79.457 hectárea; una de 32.500; una de 20.000; una 4.773. (Para Comprender a Formosa, Prieto H. Antonio, pag.84).

 

Así, los paraguayos, nuestros abuelos, padres y tíos que, en cantidades importantes, llegaron a un territorio de posesión y control militar, por dos razones, una, la hipótesis de conflicto con el Paraguay, y dos, por la retirada de Villa Hayes, como consecuencia de la decisión arbitral del Presidente norteamericano Rutherford Birchard Hayes, cuyo nombre lleva, como capital del gran Chaco.

 

Tal situación generó en las fuerzas argentinas, apostadas en la frontera, cierto resquemor o animadversión hacia los recién llegados, amén de un control permanente sobre sus actividades, causando temor, prueba de ello, es el hecho de que a los paraguayos se les otorgó en ocupación las tierras sobrantes como minifundistas, también trabajaron como peones y como mano de obra barata en los obrajes y en la cosecha algodonera y otras producciones.

 

Aquí en estas rápidas e incompletas observaciones del infortunio del migrante paraguayo y su familia en territorio casi hostil, se comprende porqué en la educación de los padres hacia sus hijos estuvo presente el consejo de no inmiscuirse en acciones políticas. Sin embargo, en razones fundadas en derechos adquiridos, por sudor y sacrificio, que contribuyeron al desarrollo productivo formoseño, se vieron empujados a organizarse en defensa legítima, como campesinos, acompañados por la Iglesia: Las ligas agrarias.

 

Adelantamos la próxima entrega, abordaremos la temática: La nefasta influencia cultural stronista en el formoseño (que algún político nos denominó en consecuencia como… formobichos). El perfil autoritario de algunos y el perfil sumiso, adormilado, manso, de muchos…

 

Continuaremos...

 

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