Martes 18 de Septiembre, 16:24 hs
LA DIFICIL TAREA DE SER MAESTRO

El magisterio, una profesión llena de desafíos, pocos beneficios y escaso reconocimiento

La docencia: un trabajo que lleva mucho más que las horas que el maestro pasa en la escuela. Porque es en casa donde se corrige, se planifica, se completan planillas, registros, actas. Fuera de horario hay también que capacitarse y eso quita muchas veces momentos junto a las familias. Sin embargo, todo eso no se ve reflejado a fin de mes. Los sueldos docentes siguen, increíblemente, siendo uno de los más bajos del país.

El 2018 ha sido un año marcado por medidas constantes a nivel nacional en rechazo a las ofertas salariales del gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

En Formosa, en tanto, el ciclo lectivo comenzaba diferenciándose de esta situación con el anuncio por parte del gobernador Insfran de un aumento del 20 por ciento, en tres tramos, que pasó a ser, dentro del país, y junto a Neuquén, uno de los mayores logros.

Pero eso no basta, con los números en mano, para que la situación del maestro formoseño pueda ser considerada siquiera buena. Sigue siendo una deuda pendiente para quienes han elegido esta profesión, llevados más por el corazón que por el bolsillo.

Un último dato disponible, en marzo de este año 2018, en la Argentina un docente cobraba en promedio $18.524 como sueldo bruto, es decir, sin descuentos jubilatorios y otros impuestos. Pero, obviamente, está más que claro que detrás de ese promedio hay enormes brechas. Los salarios de los docentes de Tierra del Fuego de $24.900 casi duplican, por ejemplo, a los de Santiago del Estero que perciben $13.290. Los bonaerenses en tanto tienen un salario de $17.970 y están por debajo del promedio nacional.

En el otro extremo las cifras más bajas, entre las que se encuentran Corrientes con $14.490 y Formosa. Carlos Toloza, del gremio Voz Docente, declaraba a La Voz Digital que el Sueldo Básico de un maestro formoseño es de $6.300, el sueldo inicial garantizado de $11.400 y el de un jubilado de $13.050, esto después de haber trabajado 25 años y más, incluso algunos con 30 años de servicio en muchos casos.

“Es cierto que hay docentes que faltan mucho y no se comprometen. Pero, también es cierto que hay muchos que son titanes cuya acción pedagógica es eficaz siempre. Lo que la política educativa no atina a registrar es que la mayoría de los educadores no somos ni vagos ni héroes. Somos apenas personas con un proyecto profesional que con reglas razonables y condiciones propicias trabajarían más y mejor”, expresa Mariano Narodowski, académico, docente, pedagogo e investigador argentino dedicado al campo de la pedagogía y las políticas educativas.

De este mismo maestro extraemos el pensamiento para el cierre de esta nota, que es el reflejo de la realidad, y lo dice con conocimiento de causa: “El  exiguo salario docente y la falta de incentivo a la capacitación desnuda un sistema que solo premia la antigüedad y no valora los esfuerzos”.

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