EN PRIMERA PERSONA

El relato de la enfermera que tuvo COVID-19 durante 60 días y que sorprendió a Alberto Fernández

Marisa Saravia es enfermera del Hospital Austral, cumplió 33 años este lunes, es madre de dos pequeños de 3 y 7 años y fue nombrada por Alberto Fernández como un "caso de estudio" durante el acto de lanzamiento del Hospital Solidario COVID-19 Austral.
martes, 2 de junio de 2020 · 09:33

Marisa poco podía imaginarse, hace unos 70 días, que en su cumpleaños se convertiría en noticia y que sería Alberto Fernández quien le cantaría "a capella" por su natalicio. Sin embargo, esta mujer que hoy emana alegría vivió duros momentos cuando padeció coronavirus: "Lo primero que pensé fue en mis hijos, en si me moría sin poder verlos y abrazarlos".

"Acá conocí a Marisa, que es una enfermera que tuvo coronavirus y que tuvo restos del virus en su cuerpo hasta el día 60 desde el día en que se contagió. Debe ser un caso de análisis porque nadie sabe cuánto tiempo dura el coronavirus en el cuerpo y qué capacidad de contagio real tiene", dijo el Presidente y señaló que -siempre según el relato presidencial- su caso explicaría "por qué en muchos lugares del mundo contagian quienes ya se contagiaron".

Con esas palabras, Alberto dejó en evidencia su sorpresa y puso en primer plano la historia de esta mujer que pasó por angustia, llanto y temor por su futuro y el de su marido, porque, además de enfermarse, lo contagió. Marisa habló. Marisa contó cómo fue su caso. Marisa se emociona y es entendible. 

-¿Sabés cuándo te contagiaste y de quién?

-El miércoles 18 de marzo recibo a un paciente que ingresa por algo hepático (colangitis) y no había motivos para un protocolo de COVID. Estuve toda la noche con él y el jueves me llama la directora de Enfermería y me dice que el paciente estaba aislado porque había tenido contacto con gente que había viajado al exterior. Quedo aislada preventivamente y el 21 me dicen que el paciente dio positivo, que siguiera aislada y atenta a síntomas. Cuando me lo dijeron tuve mucha angustia, lloré mucho porque no sabía qué me podía pasarEl lunes a la madrugada tuve fiebre y me hisoparon. Doy positivo y quedo internada y aislada hasta el 5 de abril cuando me dejan volver a mi casa para seguir el aislamiento. Primero me hacían un hisopado cada 4 o 5 días, pero después los espaciaron. Fueron 9 hisopados positivos y 2 negativos, 11 en total.

-¿Cómo viviste los 60 días con coronavirus?

Mis síntomas fueron muy leves, el más fuerte fue la pérdida del olfato que hasta ahora no lo recupero al 100%. De estos días identifico 3 momentos horribles: el primero fue el día en que me dijeron que el paciente dio positivo, el otro fue cuando me dijeron que yo era positivo y cuando a mi marido le dio positivo porque encima lo contagié. En esos momentos lo primero que pensé fue en los chicos, en si me muero aislada, sin poder verlos y abrazarlos. Era esperar el día a día, soy joven y sin factores de riesgo, pero no sabés cómo va a reaccionar tu cuerpo. Así fueron los 60 días, que fueron 64 por el aislamiento preventivo y 5 días más hasta el segundo negativo. El 21 de mayo fue mi primer resultado negativo, el segundo fue el 25 de mayo.

-¿Cómo fue volver a salir a la calle?

-En un principio me daba miedo tener contacto con la gente, no sabía cómo iban a reaccionar si me veían comprando, porque todos se enteraron que tuve coronavirus. Cómo les podés hacer entender que tenés el alta y podés salir. Fueron tiempos difíciles y traumáticos.

 

El intendente de Pilar, Federico Achával, y Alberto Fernández junto al personal de salud del Hospital Austral. Marisa, la protagonista de esta historia, es la primera desde la derecha.


-Tenés dos nenes chiquitos, ¿cómo hicieron?

-Ellos se aislaron con nosotros desde el día del aislamiento preventivo, quedamos aislados los 4 por las dudas. Tuvimos mucha ayuda de la familia y no salimos nunca. Con los chicos no tenía contacto y cuando cocinaba o me movía por la casa estaba con el barbijo. El de 7 entendió más, pero el de 3 no entendía por qué dejé de abrazarlo, besarlo y mimarlo. Además de los 15 días que quedé internada y desaparecí. Fue una pesadilla que gracias a Dios la puedo contar contenta y feliz.

-Tu caso es llamativo y hasta el Presidente te puso como un caso de estudio. ¿Ya saben las razones de que el COVID-19 persistiera tanto tiempo en tu cuerpo?

-No, los infectólogos del Hospital Austral siguen investigando las causas y todavía no hallan un por qué. No hay una razón científica y más con esto de que no recuperé el olfato al 100%. Para que te des una idea, el olor a la lavandina aún no lo siento, me doy cuenta que se me fue la mano porque los ojos me empiezan a lagrimear. Lo voy a recuperar, pero ya llevo unos 80 días. Ahora ya me reincorporé al trabajo, el 27 de mayo volví a trabajar y el 30 ya empecé a ponerme al día con todos los protocolos nuevos.

-¿Cuándo te enteraste que ibas a estar cara a cara con el Presidente?

-Me entere anoche y me dijeron que tenía que decir algunas palabras. En ese momento pensé: 'Dios, a dónde voy a ir'. Al Presidente le impactó mucho mi historia y me dijo: ‘Me llevo tu caso, no me voy a olvidar de Marisa’. Además, me cantó el ‘Feliz Cumpleaños’ a capella. Pensé 'ya está, ahora en el acto no va a pasar nada’. Pero en el acto empezó a preguntar dónde está Marisa y levanté la mano. Fue un placer verlo, que me cante y que tome mi caso como ejemplo de que se puede salir. Que entre todos podemos salir de esto, es cuestión de concientizar de que este virus vino para quedarse y que hay que adaptarse a una nueva forma de vida.

-Este lunes festejaste tu cumpleaños, ¿cómo lo viviste?

-Fue un cumpleaños atípico por la cuarentena y porque siento que volví a nacer. Ahora veo las cosas desde otra perspectiva, disfruto de cosas que en otro momento las dejaba de lado o posponía. Y lo que más festejo es el abrazo que durante todo este proceso no pude tener con mis hijos y era lo que más me partía el alma.

 

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