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Coronavirus en Argentina: después de más de 60 años juntos, no podrá decirle adiós al gran amor de su vida

Héctor está internado, en estado crítico.A sus dolencias preexistentes se sumó el coronavirus. Está inconsciente y según los médicos, su estado es irreversible. Ana, su esposa desde hace 60 años, pide que no lo dejen morir solo.
domingo, 13 de septiembre de 2020 · 21:56

Ana fue Reina Nacional del Petróleo en 1957. La pasearon en carroza por toda la ciudad rodeada de princesas, aplaudida por la gente. Algunos días después quedó en encontrarse con un joven en un baile. En ese lugar, también estaba Héctor y en la misma situación: esperaba por una cita. Se miraron. Héctor fue y se “plantó” al lado de ella. Nunca más se separaron. Ana Cortés y Héctor Pesic hicieron de sus vidas, una vida sola.

Así comenzó la historia de amor que lleva más de 60 años. Y la que puede tener un punto final que nadie esperaba: Héctor está internado, en estado crítico.A sus dolencias preexistentes se sumó el coronavirus. Está inconsciente y según los médicos, su estado es irreversible. Ana y toda su familia no quieren que si Héctor se va para siempre, lo haga solo. “No queremos que eso pase, mi abuela tiene que estar con él”, declara Macarena, una de sus cinco nietos.

Pero no va a poder ser.

Aunque este viernes, por la repercusión del caso en las redes sociales se había anticipado que Ana podría ver a su esposo, el Hospital Zonal de Comodoro Rivadavia les comunicó que no cuenta con los medios ni la logística para poner en marcha el protocolo que permite a la mujer acompañarlo. Héctor tiene 88 años. Ana 84 y, por lo tanto, es paciente de riesgo. Y además contacto estrecho, aunque aún no se sabe si se contagió.  

“Me enojé mucho al principio. Nos hicieron dar vueltas por todos lados. Uno nos mandaba a ver a otro. Nadie quería decirnos lo que pasaba. Y la mayoría de las comunicaciones eran por teléfono. Pero yo quería que alguien me diga las cosas como son, mirándome a los ojos. Finalmente entendí a la jefa del servicio.Los médicos hacen lo que pueden. Esto que pasa es culpa de la corrupción. De los gobiernos que no están a la altura. Que no saben del dolor de la gente. Lo mío es una bronca que se mezcla con una tristeza que no se puede superar. Mis abuelos son todo para mí y para toda la familia”, expresó la joven, de 30 años.

Ana y Héctor tienen cuatro hijos: Mariela, Fabián, Horacio y Javier. Javier vive en Bariloche, y la está peleando para poder viajar. Toda la familia pasa un momento de angustia profunda. Recuerdan los años de Ana como maestra. Y de Héctor como gerente de LADE, por lo que se convirtió en una persona muy conocida y querida en Comodoro Rivadavia.

“Mi abuela no está bien. Creo que no cae. Y que aún no pierde las esperanzas de estar junto a quien es el amor de toda su vida”, dijo Macarena. Como no pueden estar a su lado, la familia le grabó un video que las enfermeras le hicieron escuchar.

Contaron que, a pesar de su estado, Héctor movió su cabeza, hizo algunos gestos. “Ahora le estamos grabando algunos mensajes, tal vez le lleguen. No sabemos que hacer”. La nieta remarcó que “acá hay una clara negligencia del Gobierno. Si estuvieran preparados como corresponde, la historia sería otra. Si es que tiene que morir ahora o cuando sea, no se merece morir solo. Esa sola idea nos llena de una gran angustia”.

Héctor ya tenía problemas de salud complicados. Pero a eso imprevistamente se le sumó el coronavirus. Porque cuando lo internaron fue por sus dolencias, y nadie pensaba que podía llegar contagiado de covid.

“Fue algo sorpresivo para nosotros cuando nos dieron el resultado. Es que le hicieron los exámenes por una cuestión de protocolo, y le dieron positivo. Es verdad que el coronavirus pasa a ser otra cosa cuando le ponen nombre y apellido. Y mucho más cuando le toca a alguien que uno ama”, agregó Macarena.

Héctor y Ana tienen además dos bisnietos: “Son la locura de sus vidas”, dijo Macarena ya con la voz quebrada. “Les puedo contar que antes que tengamos que internarlo, mis abuelos se miraban de manera profunda. Era una mirada de enamorados. Sus ojos los denunciaban. Juntos vivieron una vida hermosa. Viajaron por todo el mundo. Siempre estuvimos juntos. No es posible que ahora, en este momento, los separen. Si tiene que morir, no tiene que morir solo porque todos nosotros nos moríamos un poco”.

Macarena hace cuatro semanas que no lo ve. Recuerda que siempre le agradecía por haberle dado los bisnietos. “Siempre bromeaban. Mi abuela le decía que aquella noche del baile 'Me jodiste la vida'. Y el le contestaba que “Al contrario, te hice feliz”. Y terminaban con esos abrazos que son inconfundibles: transmiten amor”.

A Macarena las palabras le brotan desde lo más profundo de su alma. Ella y toda la familia hicieron y harían todo lo posible para que sus abuelos se reencuentren en esta situación no deseada. En su interior, tal vez comprendan que ante estas circunstancias eso resultará imposible.

Resulta obvio decir que una historia de amor tan grande no merece el final que todos presienten, pero que nadie acepta. Aunque es verdad que aunque no puedan estar juntos, Héctor sonreirá cuando escuché la voz de Ana. Y Ana lo abrazará con la misma pasión de siempre. Como lo hizo ayer. Y como lo hará por toda la eternidad.

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